La fiesta de la seguridad

Publicado en www.ri-ol.com

Hace unos días tuve ocasión de asistir a un evento de seguridad organizado por una gran empresa.  El gran evento de seguridad del año, para fortuna de los organizadores tuvo gran asistencia.  Asisteron empleados, contratistas y algunos invitados entre los que me incluyo.

Al ingresar, se veían grandes avisos con las frases clásicas de seguridad, como “Primero la seguridad”, “El cuidado del medio embiente es la mejor herencia para nuestros hijos” y otras del mismo estilo.

El evento realizado en un campo inmenso contaba con diferentes estaciones, todas ellas debidamente tituladas: “pausas activas”, “Cuidado del corazón”, “seguridad en las alturas”, “Reciclaje”, etc.

En cada una de esas estaciones se encontraban personas con alguna información -en general volantes y brochures con información incompleta- haciendo referencia al tema de la estación pero completamente incapaces de resolver cualquier duda de los asistentes o de proveer datos adicionales.

En la mayoría de las estaciones, se encontraban juegos como: la golosa de la seguridad, golpear un pato u otro muñeco con una pelota, tiro al blanco y hacer parejas entre otros.

Recorrí todas las estaciones buscando algo que pudiese relacionarse con las mejores prácticas.  No sólo en el título, sino en la práctica. O algo que en realidad dejara una enseñanza para los asistentes y mi conclusión es que la fiesta de HSEQ no dejó ninguna enseñanza.

A uno de los organizadores le pregunté si consideraba que el evento era de alguna utilidad para los asistentes en lo referente al tema y la respuesta no me sorprendió: “en estos eventos nadie aprende nada, pero los asistentes se divierten y tienen la oportunidad de pasar una tarde sin que les cueste un peso”

Es cierto que los asistentes pasamos un buen rato, como es cierto que a ninguno de nosotros nos costó un peso, aparte del transporte para llegar al lugar, pero vale la pena preguntarse:

  • Si el evento es “de HSEQ”, no debería tener algo de contenido, además de los simples nombres de las estaciones?
  • Tiene alguna utilidad o relación embocar una pelota en la boca de “segurito” o cualquier otra mascota de la compañía?
  • Cuantos millares de hojas con información incompleta terminaron en botes de basura sin ser leídos?
  • Además de los recreacionistas y guías, no habría valido la pena contratar personas conocedoras de los temas del evento?
  • Los varios miles de dólares gastados en el evento valieron la pena para mejorar la cultura de seguridad de los asistentes?

Personalmente aplaudo y apoyo que las empresas dediquen presupuesto para promover la relación entre sus empleados, sus contratistas y la recreación es saludable para todos; pero si el presupuesto de promoción de la seguridad se gasta en promover eficazmente la seguridad no sería mejor?

Para quién es importante la seguridad?

Publicado en www.ri-ol.com

Cada vez que leo u oigo de un accidente no dejo de preguntarme sobre la importancia de la seguridad. Y con esa pregunta se viene un alud de ellas.

Pero la más relevante con frecuencia resulta ser: Para quién es importante la seguridad?

Y aquí entran muchos personajes como los directores de las empresas, los jefes de área, los supervisores de las operaciones y los trabajadores mismos.

Tomemos uno a uno.

Los directores de las empresas:

Tienen la responsabilidad legal de ofrecer un ambiente seguro que evite la ocurrencia de accidentes. Ellos son quienes aprueban las políticas, dictan las normas para que se cumplan y dan las instrucciones a quienes deben hacerlas cumplir en el día a día.

Adicionalmente deben asegurar los recursos que permitan que todo lo anterior sea realizable y la organización entera lo pueda practicar. Y todo lo debe hacer cumpliendo el principio fundamental de las empresas: ser rentables en sus resultados financieros.

Si los resultados financieros no se cumplen por cualquier razón, el responsable será el director. Y esto no excluye que los resultados sean negativos por el daño en una planta, equipo o el infortunio de una fatalidad que también cuesta mucho en términos económicos y de imagen. Claramente, para un director la seguridad debe ser importante.

Los jefes de área:

Son responsables por el diario acontecer de su actividad. Son ellos quienes están en contacto permanente con lo que ocurre y deben apoyar al director en lograr que las normas y políticas se cumplan como es debido.

Ellos deben administrar tiempos y recursos para que la operación fluya sin interrupciones, que todos conozcan y obedezcan los parámetros de la operación.

Si esto no se da, estos jefes de área no hacen la tarea. En ellos la planeación es básica y las interrupciones no programadas son inaceptables. Ahí el valor de su interés.

Los supervisores:

Son quienes están en la tarea. Verificando que nada salga de control y que todos estén coordinados. Ellos son quienes deben lograr que las condiciones y actos de las personas sean apropiados para realizar la tarea. Ellos, en vivo y en directo, son quienes velan por un buen desempeño.

Una falla en ellos puede malograr el plan, además de perder temporal o definitivamente un trabajador a su cargo. El interés de ellos no puede ser mas claro.

Los trabajadores:

Son quienes hacen la tarea; de su trabajo depende la operación, pero sobre todo su sustento y su propia integridad. Estadísiticamente, son los trabajadores quienes más accidentes sufren. Hay algo que pueda interesarles más que su propia vida?

Lo absurdo de todo lo anterior es que siguen ocurriendo accidentes y seguimos viendo cosas como esta, aunque a todos nos interesa que no ocurran. Por qué?

Primero la seguridad

Publicado en www.ri-ol.com

Hablar de mantener el foco en las operaciones es tan frecuente como es frecuente perderlo. En algunos casos por simple imposibilidad.

Esta frase puede sonar dura y probablemente agresiva, pero es una realidad en muchos casos.

En todos los aspectos empresariales mantener el foco e identificar cuales eventos u “oportunidades” nos pueden distraer es básico para la salud de la empresa. En nuestros temas de Salud, Seguridad y Ambiente esta no es una excepción.

Ese riesgo de distracción me hace tocar el tema que para muchos es irrelevante o se da por sentado, aunque en la realidad la distracción es el pan de cada día, especialmente cuando la misión o los objetivos son inalcanzables.

La misión
Para mantener el foco tengamos clara nuestra misión y no la perdamos de vista. Siempre me he opuesto a misiones que a mi juicio son mentirosas. La más popular de ellas: “Primero la seguridad” mi oposición frente a esta frase es rotunda. No puedo creer que la seguridad esté primero que ninguna de las demas actividades que desarrolla una empresa. Entonces, como mantener el foco en una falacia?

Si la misión de su área es que la seguridad se encuentre antes que lo demás,  sus tareas y actividades deben centrarse en lograr que todos los trabajadores trabajen para la seguridad antes de trabajar en el desarrollo de sus tareas. Todos sus mensajes y comunicaciones deben hacer referencia a esto y su grupo de trabajo debe comportarse de la misma manera.

Qué es importante
Teniendo “primero la seguridad” como misión, las demas cosas pueden parecer más fáciles. Si la seguridad es primero, será fácil decidir qué es importante y qué es irrelevante. Cualquier actividad, norma o directriz que lleve a considerar la seguridad en segundo orden estará fuera de lugar y por tanto su importancia se reduce.

Qué es prioritario
Igual que en el punto anterior, decidir y actuar sobre las prioridades se convierte en algo elemental. Primero debe atender las cosas que puedan poner en riesgo la seguridad. Así, una planta parada, despachos sin atender o el mismo pago de salarios estará en segundo lugar. Desde mi punto de vista -y hasta donde tengo noticia por las estadísticas- todos queremos que nuestro pago sea prioritario.

Qué es urgente
Atiende primero una condición insegura por pequeña que sea y después la producción o las ventas? creo que no es posible. Si no hay ventas no hay manera de obtener ingresos, sin ingresos no hay empresa y sin empresa no hay trabajo.

Las proporciones
Las ocasiones en que he mencionado el párrafo anterior se me califica de extremista y de falto de proporciones. Yo me rijo por lo que dice la frase: “primero la seguridad” ni más, ni menos que eso.

Invito a reconsiderar esas frases agradables a los oidos pero absolutamente vanas en su contenido y significado.

Estaré atento a las opiniones…

Análisis de Riesgos – parte 2

Publicado en www.ri-ol.com

El primer artículo sobre el tema ha generado una buena cantidad de solicitudes por formatos y ejemplos de análisis de riesgos pero he considerado que antes de publicarlos es importante dar a conocer el proceso desde el principio y así, cuando se publique el formato, todos podremos entender su alcance.

Quiero aclarar que estos artículos no son -ni pretenden ser- un procedimiento estricto o la verdad absoluta sobre el análisis de riesgos, dado que no son documentos exhaustivos sobre el tema.

Agradezco especialmente a nuestro lector Sr. Victor Eduardo Alvarez León, la información proporcionada que sirvió como fuente de consulta para el desarrollo de este artículo.

El Análisis de Riesgos – Parte 2

El análisis de riesgos es infortunadamente subestimado o peor aún, ignorado por completo y las consecuencias de estas malas prácticas siendo lamentables, no siempre llevan a reconocer la necesidad de hacerla bien en la siguiente oportunidad.

El proceso de analizar los riesgos

1.Establecer el contexto
Este punto se refiere a conocer e identificar el ambiente y condiciones en las que se realizará la actividad, pues no es igual pintar una pared a ras del suelo que hacerlo a 4 o 5 metros de altura ni es igual un trabajo realizado por una sola persona que uno en el que se requiere un grupo de trabajo de 15 o 20 o, aquel en el que se realizan diferentes actividades de manera simultánea.

2.Conformación del grupo de análisis de riesgos
A este punto con frecuencia se le critica y se le califica como “burocrático” cuando en realidad es básico para un análisis adecuado. De hecho, se le pide a alguien de seguridad industrial que lo haga solo o se contrata a un conocedor del tema para que lo realice para evitar la “burocracia”. Nada más erróneo. El grupo debe ser conformado por varias personas de diferentes disciplinas relacionadas con el trabajo a realizar, incluyendo trabajadores; el propósito de esto es asegurar varios puntos de vista y las experiencias de quienes ya conocen el trabajo y los peligros involucrados.

3.Determinar las actividades
Esta es la primera tarea del grupo de análisis: Se debe enumerar cada actividad a realizar teniendo en cuenta las personas involucradas y otras tareas que se realicen en el área de influencia.
Por ejemplo:Transporte de personal o Excavación de zanjas

4.Identificación de peligros
En este punto se identifican y enumeran los peligros presentes en cada actividad. Por ejemplo, en la excavación de zanjas podemos encontrar peligros de deslizamiento de tierra.

5.Determinación de consecuencias
Una vez identificados los peligros, es el momento de determinar las consecuencias posibles para las personas, la propiedad y el ambiente. Como ejemplo, tomando el caso de las excavaciones y el peligro de deslizamiento de tierras, las consecuencias posibles para las personas son: fallecimiento por asfixia al quedar alguien bajo el derrumbe, golpes o fracturas por el derrumbe mismo. Las posibles consecuencias para la propiedad son: daño parcial o total de herramientas y equipo,  o daños en estructuras cercanas. Para el ambiente, las consecuencias posibles son: La afectación a una fuente de agua, o daño a vegetación silvestre.

6.Valoración de las consecuencias
Para valorar las consecuencias, se acostumbra usar una escala numérica de 1 a 4 donde:
1 = menor
2 = moderado
3 = mayor
4 = desastroso

Así, un fallecimiento es de nivel 4 mientras la pérdida de una pala es de nivel 1.

7.Controles actuales
Identificados los peligros y las posibles consecuecias, se procede con la identificación de los controles existentes para evitar la ocurrencia de esas consecuecias.
Siguiendo con la excavación, los controles acostumbrados son estudios de geotecnia, el control estructural de la excavación y la revisión periódica de las paredes.
Aquí lo importante es que esos controles existan en la organización y que efectivamente se practiquen.

8.Determinación del riesgo (Probabilidad de ocurrencia)
Con la información recaudada hasta este punto, se determina el riesgo. O sea, la probabilidad de que ocurra el accidente o pérdida. El riesgo se califica como:
bajo, medio o alto. Entonces, se determina si el riesgo de quedar bajo la tierra en caso de deslizamiento es bajo, medio o alto con los controles existentes. Esto se le conoce como riesgo residual y es la base para decidir controles adicionales o ajuste de los existentes.

Para aquellos que requieren el formato, hemos creado una sección donde publicamos ejemplos de AST semanalmente

Análisis de Riesgos

Publicado en www.ri-ol.com

Se dice que “el sentido común es el menos común de los sentidos”. Acudo a esta frase porque también se dice que se debe usar el análisis de riesgos para una gran variedad de situaciones y esto, infortunadamente es también poco común.

El diseño de las instalaciones, equipos, herramientas y sitios de trabajo deberían pasar por una etapa de análisis de riesgos y lo mismo aplica para todas las actividades donde aplica la seguridad industrial.

Repetidamente ocurren accidentes que si no son idénticos son muy similares. Todos -o muchos de ellos- ocurren por un análisis de riesgos pobre o por suposiciones incorrectas y es aquí donde entra el sentido común a jugar un papel relevante. Son muy pocos los accidentes en los que no hay disculpas; una de ellas es precisamente haber supuesto que otras personas deberían haber hecho o pensado en situaciones de peligro y el riesgo asociado a ellas.

Qué es el análisis de riesgos?

Es examinar de manera cuidadosa las condiciones y los actos involucrados en una actividad para determinar los peligros de ella, la posibilidad de ocurrencia de accidentes y como objetivo, buscar la manera de eliminar el riesgo o en su defecto minimizarlo.

Cuales son los resultados del análisis de riesgos?

El resultado no debe ser otro que una serie de recomendaciones tanto de las condiciones como de los posibles actos de las personas para así lograr el objetivo planteado anteriormente.

El análisis de riesgos es entonces teoría?

De ninguna manera debe serlo. El análisis de riesgos requiere ir más allá del simple papel. Al final, el documento escrito no tiene ninguna importancia en sí mismo. Requiere divulgación y conocimiento de las personas para que cumpla su función; y la divulgación es con frecuencia es una falla importante.

El conocimiento del Análisis de riesgos

El responsable del análisis es también responsable de divulgarlo y asegurar su conocimiento, teniendo en cuenta una premisa fundamental: “Nada se debe dar por hecho” ni se debe suponer que algo “es obvio” porque eso es acudir al sentido común de personas que no conocemos o no sabemos como reaccionan.

Enseñar a analizar para evitar suposiciones

Una tarea en la que todos deberíamos pensar es enseñar a los demás a identificar peligros. Este es un ejercicio que con el tiempo dará frutos mejorando la cultura de seguridad y facilitando el desempeño general. Una vez identificados esos peligros, hagamos ejercicios de análisis de riesgos en los que las demás personas puedan con certeza conocer y valorar la posibilidad de que esos peligros terminen en accidentes y así, tomar las medidas apropiadas para evitarlos.

La segunda parte de este artículo se encuentra en Análisis de riesgos – Parte 2

Elementos de Seguridad Industrial – Dinero

En el mundo ideal, nadie se lesionaría, ni moriría porque no habría accidentes que lo permitieran. Infortunadamente no estamos en el mundo ideal y todo lo anterior ocurre.

Las razones de esas ocurrencias son múltiples, de hecho, podriamos decir que son infinitas y todos estamos involucrados en mayor o menor medida en el tema de seguridad industrial: algunos haciendo planes, manuales, instalando señales, guardas de protección o entrenándonos para evitar accidentes.

Todas esas actividades requieren de recursos y muchos de esos recursos -por no decir todos- implican dinero de manera directa o indirecta. Esa es la realidad y en muchos casos es también la queja de quienes son responsables de la integridad de las operaciones.

La seguridad industrial, como todas las actividades empresariales debe ser rentable. Una buena manera de comprender esto es acudiendo a la historia. Años atrás, la vida de las personas era barata. Con esta horrible frase quiero decir que desafortunadamente era más económico “pagar” por una muerte que tomar las medidas necesarias para evitarla. Por fortuna, el mundo actual ha tomado conciencia del valor de las vidas y tanto las leyes, como la opinión pública no acepta fácilmente que ocurran muertes por negligencia o descuido. Esto ha hecho que el “valor de las vidas” suba y por lo tanto termina siendo más barato prevenir.

Preservar la integridad y las vidas sería indudablemente más fácil con recursos ilimitados, pero el mundo en que vivimos es lejano a esto. Todos tenemos un presupuesto al que debemos acogernos y su buen uso es la clave.

Creo que todos hemos tenido que enfrentar a un director de finanzas para justificar nuestro plan de egresos. En el caso de la seguridad industrial, hay algunas particularidades que hacen difícil esta tarea, por falta de elementos tangibles. Los objetivos usualmente son “tender a cero” y esto no siempre es fácil de sustentar, particularmente si el que autoriza el egreso tiene la responsabiliad de aumentar la utilidad -o sea, reducir egresos-

Desde el punto de vista de los estados financieros, la seguridad industrial es un egreso y esto es una realidad. La justificación de ese egreso es que la seguridad industrial es la manera más barata de mantener las operaciones en un flujo normal y evitar sobrecostos.

Cuantos directores financieros entienden esto y cuántos están en disposición de asignar los recursos? esta es una de las tareas de los responsables de la seguridad industrial. No siempre es fácil, pero es absolutamente necesario.

Queda abierta la infinita discusión. El dinero es un elemento básico en la seguridad industrial.

Responsabilidad Social, Seguridad Industrial y Salud

El sábado pasado mientras cambiaba de canales, me detuve al ver en la pantalla a Carmen Aristegui, pues la considero excelente periodista y siempre toca temas de actualidad que me hacen pensar.

Aunque sólamente vi la parte final del programa, el tema que estaban tratando se relacionaba directamente con la seguridad industrial y la salud de las personas.  Dos mujeres entrevistadas -que infortunadamente no supe sus nombres- hablaban de cómo en México los niños que trabajan en plantaciones industriales están expuestos a plaguicidas sin ninguna protección, pues entre otras cosas, beben agua en recipientes que antes fueron usados para contener venenos.

Estas mujeres con justificada preocupación mencionaban que en muchas plantaciones, los niños trabajan largas jornadas y que para calmar la sed bebían agua en los recipientes antes mencionados.  Decían además que el uso de tales recipientes no se limitaba a los niños e indicaron anecdóticamente que un trabajador rellenó uno de estos recipientes con tequila, por supuesto murió y se culpo de su muerte a la “embriaguez” cuando evidentemente habia sido envenenado por el plaguicida.

Mientras transcurría el programa, no pude más que sentir profundo dolor y repudio por esas prácticas que evidentemente no solo ocurren en México, sino en muchos otros países del mundo.

Esto me lleva a expresar mi repudio por las malas prácticas de seguridad industrial de quienes no disponen de los recipientes de manera apropiada para evitar que otras personas los tengan disponibles.

Expreso también mi repudio por quienes les dan trabajo a las personas sin informarles de los riesgos asociados a su trabajo.

No es la primera vez que me encuentro con imágenes horribles como la que mostraron en el programa, -una niña con el recipiente en su boca- y lo que más tristeza me da, es que estoy seguro que no será la última. Mientras haya algunas personas ignorantes y otras sin ninguna responsabilidad social, seguiremos presenciando estos espectáculos grotescos.

Cuantas veces vemos a nuestros compañeros de trabajo realizando actos inseguros y no llamamos su atención, cuantas veces cerramos los ojos ante lo que ocurre en nuestra área de influencia y cuantas vidas se deterioran o se pierden por esa falta de conocimiento?  Es hora de que todos revisemos nuestra posición ante los hechos que presenciamos y que ilustremos a los que no tienen el conocimiento de los peligros a los que se exponen.

HSE bajo la óptica de la contratación

HSE, tres letras que paulatinamente han venido ganando identidad por sí solas para amalgamar la Salud Ocupacional, la Seguridad Industrial y el Medio Ambiente, como exigencias primordiales en la cultura empresarial.

El tema cobra mayor trascendencia no solo en los sectores petrolero, minero y petroquímico, caracterizados por procesos y operaciones de alto riesgo que pueden afectar negativamente a las personas, las instalaciones y el medio ambiente, sino también en otros sectores industriales que empiezan también a reconocer la importancia de optimizar la prevención y control de los factores de riesgo inherentes a sus industrias.

No pocas de estas compañías se caracterizan porque elevados porcentajes:

  • Del personal que trabaja en sus oficinas e instalaciones de campo, no son sus empleados directos.
  • De su presupuesto de compras y contratación, lo ejecutan a través de terceros.
  • De los accidentes e incidentes en HSE, le ocurren a individuos que son sus contratistas o proveedores.

Por estas razones, hacen ingentes esfuerzos en primera instancia, para fortalecer sus políticas en HSE, interiorizando estos principios de vida en sus empleados.

El reto complementario que enfrentan es asegurar que sus contratistas y proveedores den cumplimiento con el mismo grado de responsabilidad y eficiencia a las mismas exigencias en materia de HSE.

¿Cómo hacerlo? Es la pregunta. 

Evolución del desempeño en HSE

Hace dos lustros o más, en las etapas tempranas de investigación de mercados, se solicitaba ya información sobre el desempeño en HSE de los potenciales proponentes para la construcción de un obra o prestación de un servicio; la respuesta era incipiente en la medida en que no existían indicadores de origen exógeno al potencial proponente que acreditaran con un elevado nivel de certeza, su desempeño histórico en HSE. La información provenía básicamente de entidades gubernamentales.

Entidades certificadoras

A finales de los 90s las empresas petroleras de algunos países deciden exigir estándares mínimos de HSE a sus proponentes certificados por entidades externas con el fin de contar con información confiable de su gestión, permitiendo en etapas tempranas conocer su desempeño en esta materia

Administradoras de Riesgos Profesionales

Las Administradoras de Riesgos Profesionales (ARP) o el seguro social, responsables por prevenir, atender y proteger a los trabajadores de los efectos causados por accidentes y enfermedades que puedan ocurrirles con ocasión o como consecuencia del trabajo que desarrollan,  deben manejar estadísticas a nivel de:

  • Reservas de siniestros (accidentes de trabajo o enfermedad profesional)  avisados.
  • Clasificación de riesgos dado por la naturaleza de la empresa:  Como son biológicos, por responsabilidad del empleador, debilidad en prevención, por severidad de acuerdo a la accidentalidad,
  • Programas de prevención los cuales ofrecen a las empresas.    Estas administradoras tienen directores integrales de servicios que hacen seguimiento a las empresas para determinar que cumplan las condiciones mínimas de seguridad y prevención laboral

Esta información es solicitada por Ministerios y entidades de control, por lo tanto se hace necesario que las las administradoras tengan información al respecto.

Precalificación en HSE

Se recomienda entonces, cuando se realizan investigaciones de preselección de potenciales proponentes, solicitar en esta etapa del proceso la certificación de una entidad externa calificada y a los potenciales proponentes  presentar los certificados de accidentes o enfermedades profesionales emitidos por su correspondiente Administradora de riesgos profesionales o el seguro social.
La información obtenida en estas instancias, permite aceptar oportunamente, solo aquellas compañías que cumplen con unas condiciones mínimas predeterminadas en HSE, antes de iniciar procesos formales de contratación directa; fuente única o procesos competitivos, evitando tener que rechazar compañías en etapas más avanzadas del proceso, en las que descartar una propuesta significa una pérdida de tiempo, recursos, además de haber despertado una expectativa en un proveedor que no cumple con las exigencias esperadas de  desempeño.

Pautas en la solicitud y evaluación de propuestas

Como resultado de un proceso de preselección, una vez identificado un número razonable de compañías que están en capacidad de presentar propuestas  porque satisfacen unas exigencias mínimas, desde el punto de vista de experiencia y desempeño en materia técnica y de HSE, se recomienda en el desarrollo de procesos de selección de contratistas, solicitar propuestas independientes en el ámbito de HSE, técnico y comercial. La primera se debe plasmar en una presentación del sistema de gestión en HSE del potencial proponente.

Un camino sensato en la evaluación de propuestas es el siguiente:

  • Calificar en primera instancia las propuestas de HSE
  • A continuación, calificar las propuestas técnicas de quienes cumplieron las exigencias mínimas de HSE
  • A renglón seguido, calificar las propuestas comerciales de quienes pasaron la calificación de HSE y técnica

De esta manera se eliminan en cada instancia, propuestas extremas que por defecto o por exceso, comprometen los resultados del proceso por una equivocada interpretación del alcance de los servicios. Por supuesto solo una adecuada planeación permitirá contar con el tiempo suficiente para desarrollar estas actividades en línea; en caso contrario será necesario efectuarlas simultáneamente, deteriorándose el efecto positivo antes mencionado.

Preocupaciones del orden contractual

Alrededor de las propuestas de HSE han existido varias preocupaciones de las cuales quisiera rescatar tres en particular:

  • La primera tiene que ver con la manera como se pueden remunerar los costos que se generan por HSE. La discusión ha sido, si se puede configurar un rubro de pago específico – por ejemplo un precio unitario fijo o incluso una tarifa fija  – para reconocer este costo. Definitivamente la práctica ha demostrado que no es recomendable hacerlo. Los incumplimientos en materia de HSE son difíciles de cuantificar o valorar; muchas veces tiene matices y en ese caso no es factible rechazar el pago en su totalidad; sería necesario entonces entrar a acordar en que porcentaje se cumplió el rubro de pago, lo que complica innecesariamente el proceso de facturación. Por consiguiente es recomendable que el contratista incluya  los costos de HSE dentro de los gastos generales de administración y así pueda recuperarlos dentro del esquema convencional de Administración Impuestos y Utilidades, en el caso de contratos de construcción.
  • La segunda se relaciona con combinar en un mismo proceso competitivo compañías que ya conocen las exigencias y requisitos del contratante en materia de HSE, porque son contratistas regulares prestando un cierto tipo de servicio, con compañías que no lo han hecho en el pasado. La analogía que aplica es la de entrar a un cuarto oscuro en el que de antemano, se han dispuesto numerosos muebles y enseres. El contratista experimentado sabe incluso donde se encuentra el interruptor y como están dispuestos los muebles, por consiguiente podrá moverse entre ellos con mayor solvencia. El contratista nuevo por su parte, dará palos de ciego antes de empezar a acomodarse, mientras conoce la distribución del cuarto. Su curva de aprendizaje será mayor con las correspondientes consecuencias desfavorables.
  • Por otro lado, los contratistas experimentados en HSE se quejan de que los contratistas nuevos no están en capacidad de valorar adecuadamente los costos de HSE y por esa razón tienden a presentar  ofertas sensiblemente más bajas que aquellos que conocen en detalle el contenido e impacto comercial de las exigencias de HSE, afectándose la equidad que debe acompañar el proceso.

De ahí la necesidad de realizar reuniones previas a la presentación de propuestas que permitan normalizar la información que tienen los distintos proponentes sobre las exigencias de HSE y asegurar que presenten propuestas competitivas en igualdad de condiciones.

Plan de mejoramiento

Una vez seleccionado el contratista, la comparación de los resultados de su propuesta de HSE con las expectativas o estándares básicos de la compañía contratante, permite establecer la brecha de desempeño que tiene el contratista al momento de iniciar la construcción de una obra o la prestación de los servicios.
Esta brecha es una oportunidad para configurar un plan de mejoramiento que deberá ponerse en marcha, aplicándolo incluso a aquellas actividades propias de la movilización; a lo largo de la vida del contrato deberá aplicarse un adecuado control y monitoreo del mismo. Será la carta de navegación que permita controlar y monitorear la gestión del contratista  en HSE.

Calificación de riesgos

Regresando al entorno de las compañías contratantes, surge la inquietud de cómo ponderar el riesgo de un determinado servicio o suministro. La definición de este nivel de riesgo supone la dedicación de recursos; la priorización de los contratistas; la mayor o menor intensidad en el seguimiento y control del desempeño, entre otras actividades. Las compañías contratantes no cuentan con recursos ilimitados que permitan un seguimiento con el mismo grado de intensidad para todo tipo de contrato.
Desde un principio, se vienen aplicando distintas matrices de riesgo que permiten calificar los servicios y suministros de acuerdo con dicho nivel de riesgo, pero no existía un enfoque que estableciera una clara diferenciación entre aquellos contratos de riesgo a los cuales se aplican las exigencias de HSE en toda su dimensión y a cuales no, en la medida que son contratos de riesgo mínimo. Recientemente se ha precisado una manera para lograr dicha diferenciación: Identificar cuáles son aquellos servicios o suministros sobre los cuales la empresa contratante tiene control directo y que básicamente corresponden a servicios y suministros dentro de sus instalaciones y sobre los cuales puede establecer exigencias específicas y sobre cuáles tiene influencia, en cuyo caso podría sugerir pero no exigir el cumplimiento de dichas exigencias.

Herramienta para calificación del riesgo

En la actualidad una empresa del sector petrolero ha desarrollado una herramienta para  calificar el nivel de riesgo teniendo en cuenta las características del servicio, la ubicación donde se presta, la probabilidad de ocurrencia de incidentes, el impacto potencial de los mismos y el grado de control; dicha herramienta permite un acercamiento consistente para clasificar servicios críticos en los distintos sectores estratégicos de compras y contratación, ponderando distintos factores tales como: HSE; seguridad; desempeño; talento humano; contenido local; innovación tecnológica; estabilidad financiera; auditorias; reputación: Los resultados se confrontan en una matriz que establece diferenciaciones para los distintos tipos de servicios al comparar la criticidad del servicio vs. el monto del gasto. Se agrupan entonces en tres grandes grupos:

Grupo 1: Aplicable a servicios o suministros de alta criticidad o riesgo o con un elevado monto del gasto.
Grupo 2: Criticidad/riesgo medio o nivel medio de gasto.
Grupo 3: Baja criticidad o bajo nivel de gasto.

Calificacion riesgo

Entrenamiento del talento humano

Es tan complejo el proceso de asegurar resultados satisfactorios de HSE en una relación contractual que uno de los ingredientes para una receta satisfactoria, es brindar el entrenamiento requerido en la materia, en forma sostenida a los distintos actores según las necesidades específicas de sus roles y responsabilidades en HSE: Los especialistas en contratación de la compañía contratante,  sus responsables de la gestión de contratos y el personal del contratista. Por supuesto la función de HSE en ambos lados de la cerca: Contratante y contratista, es la llamada a facilitar y asegurar la gestión integral de HSE, sin que se asuma que son ellos como función los únicos responsables; HSE es un principio de liderazgo que se vive en primera persona.

 Herramientas operativas

Durante la ejecución del contrato, una herramienta o mecanismo que ha probado ser efectivo para controlar el plan de mejoramiento; identificar fortalezas y debilidades y poner en marcha medidas de mitigación es la realización de reuniones de desempeño  para efectuar revisiones, al menos trimestrales del desarrollo del contrato. Permiten hacer una revisión de lo acontecido en el período anterior, resaltando logros y dificultades; identificando áreas críticas y proyectando retos para el siguiente período. Es el entorno adecuado para revisar la gestión de HSE y sus indicadores de desempeño.

Lecciones aprendidas

Por supuesto un entorno de mejoramiento continuo, supone una adecuada y oportuna identificación de lecciones aprendidas que permitan por ejemplo mejorar el alcance original de los servicios durante la ejecución del contrato; registrándolas a través de los correspondientes otrosíes, asegurando una adecuada divulgación para facilitar el aprendizaje no solo dentro de la compañía contratante sino también en el contratista.

Tendencias

El desarrollo de sistemas de gestión cimentados en procesos, que enfatizan el manejo de la integridad para identificar peligros, identificar amenazas y peligros, valorar riesgos y asegurar un control sistemático de peligros mayores en las operaciones, constituye una evidencia de un viraje direccional en la gestión de contratistas y proveedores. Es necesario profundizar la evaluación de desempeño y  hacer más exigentes los criterios de selección de contratistas para asegurar que sus prácticas y procesos estén alineados con los estándares corporativos y de industria.

Es imperativo propiciar comportamientos en HSE que aseguren un desempeño de excepción. Argumentos de motivación y reconocimiento son indispensables para lograr dicho desempeño. Se requiere articular mecanismos creativos que permitan efectuar reconocimientos a los contratistas y más que a estos a su personal., sin que necesariamente deba plasmarse en un contenido monetario.

Las mejores prácticas

Hace unos días he sido testigo de un evento tan inverosímil que he tenido que darme tiempo de recuperación antes de escribir este artículo.

Un personaje a cargo de una operación de izaje de cargas, que su hoja de vida menciona haber recibido cursos de certificación tanto de izaje como de normas ISO y por lo que se me informó, en esos cursos fué sobresaliente, se encontró con que las personas del grupo de trabajo que iba a realizar la operación, no contaban con la capacitación suficiente.

Infortunadamente, no siempre contamos con el personal suficientemente calificado para las tareas que requerimos, pero por fortuna hay algunos, que como el personaje al que me refiero, no desestima esta condición y decide dictar un curso a esos trabajadores y con ello reducir los riesgos que conlleva la ignorancia, particularmente en una operación de alto riesgo, como la que se iba a ejecutar.

La sorpresa
Este personaje, portador de sus títulos y una energía desaforada, -de hecho, a veces  similar a la de un toro de lidia en la que toda la energía se concentra en la simple acción de embestir- tiene que estructurar el curso que va a dictar a este grupo de trabajo. En este momento me comunica que el orden que seguirá en el curso inicia con la descripción de las grúas y sus partes, a lo que respondo que las mejores prácticas recomiendan un orden simple, pero generalmente aceptado en el que la grúa se selecciona después de conocer otros aspectos; entre ellos: las características de la carga, los elementos que se usarán para levantarla y el ambiente en el que se encuentra. Por tal razón es lógico que la capacitación siga el mismo rumbo y así asegurar que los asistentes aprenden en el mismo orden de ejecución, que a su vez es el mismo orden del plan de izaje.

Ya mencioné el ímpetu del personaje, por lo que los lectores de estas líneas supondrán la necia embestida de su respuesta. Pero este no es el  tema importante. Mi intención es llamar la atención sobre las mejores prácticas y su aplicación.

Al igual que en las operaciones de izaje, para muchas otras actividades existen estándares y experiencias que no resultan de la nada, ni salen del sombrero de un mago. Las mejores prácticas, resultan de haber hecho las cosas mejor. De haber ensayado y acertado en esos ensayos de manera constante. Por eso mi sorpresa fue mayúscula. Sigo sin entender por qué algunas personas de manera necia y sin fundamento, se oponen a ellas o simplemente las ignoran.

No es esta la primera vez que me encuentro con la terquedad y no creo ser tan sabio como para pensar que nunca he sido necio. Pero creo que en la medida en que somos conscientes de estas fallas podremos acudir a la razón y aprender de la historia. Es ella la fuente de las mejores prácticas y acoger las mejores prácticas facilita las cosas. Eso está probado.

Normas de Seguridad Industrial

Como en todas las actividades humanas, las leyes y normas son hechas para regular el comportamiento de todos y por supuesto, facilitar la convivencia.

Sin temor a equivocarme, creo que todos los que estamos involucrados en el tema de seguridad industrial hemos oído alguna vez frases que descalifican o buscan descalificar las normas que se han establecido.  La parte infortunada de esas afirmaciones de descalificación es que quienes lo hacen parece que miran el árbol sin considerar el bosque; pero más allá, dan la sensación que no tienen intención de hacerlo.

Para nadie es un secreto, ni es necesario hacer grandes investigaciones para relacionar accidentes con violación de normas -en muchos casos elementales- de seguridad.  La prisa, la administración por emergencia y el hacer las cosas “a toda costa” tienen un precio que tristemente pagan aquellos que “se limitan a cumplir órdenes” sin importar lo que digan las normas. La legislación de todos los países (espero que sean todos) otorga a los trabajadores el derecho de negarse a ejecutar tareas que atenten contra su salud y su integridad.  Lastimosamente muchos accidentados no están informados o simplemente no ejercen este derecho.

Por otra parte están también, las normas absurdas y el tratamiento erróneo que se pueda dar a ellas.  Si el ejecutar una tarea simple y repetitiva implica llenar formularios interminables, solicitar autorizaciones y esperar días para su respuesta, es de suponer que quien vaya a realizarla hará lo posible por evitar todo el trámite.  En primera instancia porque nadie quiere demorar más en el papeleo que en la acción y segundo, porque todos queremos ver nuestro trabajo hecho.

Cualquiera podría desprevenidamente pensar que hacer un manual de seguridad industrial e incluir normas en él es un asunto fácil, que puede hacerse en unas horas “copiando y pegando” de internet.  Bien lejos están de la realidad. Efectivamente hay algunos principios y normas generales que aplican para todos, pero extenderlas a todo el universo de la seguridad industrial es un error tan grande como frecuente.

Como principio, siempre creo que las normas deben ser consecuencias. Es decir, antes de instituir una norma se deben considerar otros asuntos como las mejores prácticas de las industrias, la posibilidad de establecerlas en cada empresa particular, los temas culturales de los trabajadores involucrados o cubiertos por ellas y las condiciones del sitio de trabajo.

Por último, quiero mencionar también la ausencia de normas. Como lo indiqué al principio, estas existen para regular nuestra interacción con los demás y la falta de ellas es abonar el terreno para el desorden.

Todos queremos normas que protejan vidas.  Partiendo de esta base, las normas deben ser:

Aplicables: Una norma que prohiba el uso de cuhillos en la sección de carnes de un supermercado no es aplicable. En este caso, debe haber una norma sobre uso de EPP.
Divulgadas: Qué objeto puede cumplir una pila de hojas escritas que permanece en un cajón bajo llave?
Comprendidas: De nada sirve un manual de seguridad industrial perfectamente impreso, con normas bien desarrolladas si se encuentra en un idioma desconocido o del cual nadie ofrezca explicación ni aclaraciones.

Concepto de Seguridad Industrial – Percepción

Cada vez que llego a una planta de producción, encuentro desde grandes vallas hasta pequeños avisos que muestran el desempeño de seguridad industrial haciendo uso de una serie de indicadores como horas hombre sin accidentes o número de lesiones para mencionar algunos.

Las estadísticas son importantes señales que nos muestran donde han fallado los sistemas y obviamente son una visión hacia atrás. Sin restarles importancia, estos números no siempre representan las probabilidades de un nuevo evento accidental o de otras fallas en el sistema de gestión.

Como complemento a esas estadísticas algunas empresas de manera inteligente y proactiva usan las auditorías para identificar con anticipación las posibles fallas y tomar acciones para corregirlas. Este es un punto de gran relevancia y en general de buenos resultados, -cabe anotar que los resultados son intangibles ya que se refieren a lo que no ocurrió- pues se evita al menos un accidente. Sin embargo, las auditorías tampoco muestran todo el panorama. Es muy poco frecuente que las auditorías muestren dos elementos que a mi parecer son críticos: la cultura de seguridad y la percepción de las personas frente a ella.

Cada vez que me es posible, sugiero incluir dentro de las auditorías, algunas preguntas que se refieran específicamente a la percepción de la seguridad y a la cultura de la organización respecto a ella, con el propósito de obtener de primera mano el punto de vista de los trabajadores sobre la gestión y con esto, información para mejorar. La percepción es un concepto interesante y de gran valor para la organización.

Conocer la percepción de las personas frente a la seguridad facilita la identificación de creencias y actitudes en el sitio de trabajo. Adicionalmente evidencia el progreso en la cultura en la medida que podamos reconocer el sentimiento de responsabilidad individual y el interés por contar con un ambiente de trabajo más seguro.

Las respuestas que se obtienen de los trabajadores mostrarán fortalezas y debilidades, así como diferencias de opinión entre ellos que también servirán para establecer prioridades y enfocar esfuerzos.

Investigar sobre la percepción requiere también considerar otros factores como: la retención de información por parte de los trabajadores, personas que dicen lo que otros quieren oir o el hecho de magnificar o minimizar determinados puntos. Al respecto recuerdo una empresa en la que todos los trabajadores -excepto uno- dijeron sentirse bien con la seguridad, recordaban y practicaban las normas y recomendaciones que recibieron en los cursos, pero ninguno mencionó que una de las bodegas de materiales era un completo desastre ni que en ese lugar había ocurrido un accidente o que en alguna opotunidad se encontraron roedores vivendo cómodamente en ella.

Como todo, evaluar la percepción tiene pros y contras, pero al final ofrece información de gran valor para el mejoramiento continuo.

El acceso público a la información

Dentro de los roles y responsabilidades de todos en la organización es permitir y facilitar que los funcionarios, contratistas y visitantes cuenten con la información relevante respecto a la seguridad industrial y las normas aplicables tanto en la organización como en algunos sitios específicos, como la planta de producción o laboratorios.

En este asunto quiero hacer énfasis, pues me encuentro con situaciones incómodas y en algunos casos hasta absurdas en las que oigo el simple argumento de “no sabía que…”.

Cuando alguien no sabe algo evidencia una falta de acceso a esa información que no en pocas ocasiones resulta vital. Y con vital, me refiero a necesario para la vida.

Esperar que un visitante conozca los sitios a los que debe o no acceder, el equipo de protección que debe usar o la manera de usarlo, sin que reciba la información, es evidentemente absurdo. Tan absurdo como pretender que un nuevo funcionario conozca las normas que no se le han comunicado o que un operador de la planta trabaje con casco si no sabe donde encontrarlo.

La seguridad basada en el comportamiento ha demostrado resultados extraordinarios en muchas organizaciones muy diversas y en todas partes del mundo. Y está fundamentada en la información. En el reconocimiento de los peligros y los riesgos, en la adecuada reacción ante ellos y en llamar la atención de los demás.

Recuerdo una ocasión en que un director de seguridad observaba unas fotografías tomadas en su planta y disgustado reclamaba: por qué el señor de la foto no tiene arnés de seguridad si está sobre el andamio? o qué hace ese señor en el laboratorio sin anteojos de protección? Quién tomó la foto no les advirtió de los riesgos que corren?

La respuesta que recibió, por supuesto, fue: ni ellos saben o son concientes de la necesidad de hacerlo, ni el fotógrafo tiene el ojo entrenado para detectar esas fallas y llamarles la atención.

Nuestro trabajo en seguridad industrial tiene un componenete muy importante de información y enseñanza diaria. Esto implica proporcionar no sólamente el libro o texto para que la gente aprenda, sino otras facilidades y posibilidades de acceder al conocimiento como cursos, prácticas y, muy importante, acceso a quienes ya conocen y tienen experiencia. Compartir esa información de primera mano es clave en el proceso de adquirir cultura. Además reduce las fallas.

Facilitemos el acceso a los conocedores y a los expertos. Empresas de clase mundial y de excelentes resultados han comprobado que es una buena práctica. Negar ese acceso a la información y por lo tanto al conocimiento no tiene sentido. Además colaboraremos para evitar que nos digan “no sabia que…”

Reuniones efectivas

La semana pasada tuve la ocasión de presenciar una reunión sobre un evento ocurrido en una empresa que resultó para mí toda una experiencia.

Los particpantes de la reunión incluían personas apenas iniciando en el tema de la higiene y seguridad industrial y un personaje con amplio recorrido en esto.

Mi expectativa inicial era que en esta reunión se iba a revisar el evento desde una perspectiva al menos cercana a lo que los protocolos y mejores prácticas recomiendan:

Hacer un recuento de los hechos
Establecer las causas inmediatas
Revisar los procedimientos
Establecer las causas raíz
Definir acciones de mejoramiento

Para mi sorpresa, toda la reunión tomaba la misma ruta: cuales fueron las consecuencias sin evaluar los hechos y sin establecer las causas.  Como era obvio, la reunión se convirtió en unos pocos minutos en un tribunal sin juez, en el cual cada uno arguyó, se justificó y en algún momento culpó a unos u otros.  De hecho, en un momento de la discusión alguien tuvo que indicar “estoy narrando los hechos” porque hasta ellos fueron puestos en duda.

En este punto, la experiencia no pasó de ser simplemente desagradable e incómoda. El asunto se complicó cuando surgió la pregunta “acaso estamos trabajando con el enemigo?” y la respuesta fue: “no tome esa actitud defensiva”.  Si vemos esas dos frases fuera de contexto, podrían tener sentido.  Pero cuando las enmarcamos en la situación, vemos que la pregunta ocurre como consecuencia de una reunión cuyo objetivo no era otro que lanzar reclamos y la respuesta es consecuencia de defenderse de la pregunta misma.

Mi extrañeza fue mayúscula, pues quien lideraba la reunión es una persona con experiencia en análisis de accidentes, con buen recorrido profesional y por lo tanto de quien menos se esperaría que permitiera y mucho menos, promoviera semejante desorden.

Como era de esperarse, la conclusión de la reunión fue… ninguna! de ella no resultó ninguna causa raíz y ninguna acción de mejoramiento.  Mi esperanza es que alguien se haya divertido.  Por mi parte, tuve contenido para el presente editorial.

Mis conclusiones al respecto, nada nuevo, pero llamo la atención sobre varias fallas frecuentes:

1.Olvidar que las fallas deben servir para mejorar
2.Hacer reclamos sin objetivos constructivos
3.Organizar reuniones sin una agenda
4.Concluir sin una lista de acciones

La Motivación

Publicado en www.ri-ol.com

Para mejorar el servicio de nuestro website, hace unos días dicidí incluir un formulario en el cual los visitantes pueden sugerir temas para las charlas de seguridad industrial que publicamos semanalmente.

El contenido del website está completamente a mi cargo y aunque sigo pensando que ha sido una decisión correcta, desde antes de hacerlo sentí temor de recibir alguna solicitud imposible de cumplir. Afortunadamente no ha ocurrido y hemos logrado publicar los temas solictados y los otros están siendo redactados.

Esta introducción la considero necesaria como preámbulo a muchas solicitudes sobre un tema que después de pensarlo mucho, decidí que es para tratar en un artículo y no en una charla de 5 minutos:

La Motivación

Por qué? simple: porque la motivación es una responsabilidad que va de la parte superior de la pirámide empresarial hacia abajo y no sube de la base.

En alguna oportunidad leí en una revista una entrevista en la que preguntaban a un alto ejecutivo de una compañía muy exitosa sobre el perfil de sus empleados y el señor indicaba: “buscamos en nuestros empleados una gran automotivación”; mi traducción de esa frase fue: “eso significa que las órdenes del jefe se cumplen a patadas y el asunto de cómo se sienten los empleados y qué los motiva nos interesa un comino”. Nunca he estado de acuerdo con esas posiciones rabiosas frente a los objetivos, ni creo que en el largo plazo den buenos resultados. De hecho, el valor de la acción de la compañía a la que me refiero ha bajado de US$57.23 en enero de 2000 a US$3.44 en agosto de 2007; lo que da para pensar que la automotivación no ha servido mucho, por lo menos en lo que se refiere al valor de la empresa.

En poco tiempo cumplo treinta años de trabajo, con altas y bajas, haciendo parte de grupos grandes o pequeños y he conocido personas con pocas habilidades motivadoras y otras con habilidades extraordinarias. Cabe anotar que en ambos casos he visto buenos resultados.

Soy un convencido que la motivación es el impulso fundamental para cualquier cosa, como levantarse en las mañanas, comenzar a trabajar, ejecutar las tareas y entregar resultados. Pero qué es eso que nos impulsa? el futuro. Una mejor calidad de vida que prevemos a través de ese trabajo que realizamos. El trabajo tiene -como todo- puntos a favor y en contra. Y sobrellevamos esos puntos en contra precisamente por esa visión de mejor calidad de vida que nos espera.

Desde mi punto de vista, la motivación tiene un par de asuntos importantísimos: El personaje que nos motiva dibujando ese futuro y convenciéndonos de que es posible llegar a el, y el otro es el ambiente para que efectivamente ese futuro llegue a convertirse en presente. En mi experiencia, este último punto ha sido el denominador común cuando los resultados han sido buenos aunque el personaje motivador no sea excelente.

Una persona muy motivadora nos dibuja el futuro, pero debe tener en cuenta que la motivación implica una colección de logros pequeños que hacen llegar al objetivo de mas largo plazo y para eso necesita que el ambiente le ayude y que los motivados perciban que en ese ambiente lo pueden lograr.

Las fallas comunes en ese camino tienen que ver con el tratamiento de algunas situaciones de las que describo brevemente algunos ejemplos:

El trabajador al que el jefe de su supervisor inmediato le permite “pasar por encima de un procedimiento establecido” aunque su supervisor inmediato haya indicado expresamente que esto no debe ocurrir. Obviamente la motivación tanto del supervisor inmediato, como del resto del grupo -que si lo cumple- no va a ser la mejor, aunque el supervisor inmediato en cuestion sea un magnifico motivador.

Otra situación es lo que algunos llaman “gerencia de excepción” en la cual a usted se le paga porque haga bien su trabajo y solo tenemos tiempo para tener en cuenta las cosas que no se hicieron… o sea, sus fallas. Estoy de acuerdo en que hay que tomar acción para lo que no se hace, pero difiero en ignorar las cosas que se hicieron bien, o dejar de analizar la situación de raíz y constructivamente para evitar su recurrencia.

O aquel ambiente en el que los oidos no oyen. Dicen que no hay peor sordo que aquel que no quiere oir. Cuántas personas ya motivadas caen en barrena simplemente porque sus sugerencias y solicitudes encuentran oidos sordos?

Y finalmente, aunque por supuesto hay muchas más, la objeción. Encontrarse en una situación en la que su sugerencia es oida pero objetada para llegar a una calle sin salida en lugar de buscar la manera de realizarla? esto es frustrante y más aún si esto ocurre repetidamente.

Definitivamente el ambiente en el que el logro se dificulta es tan desestimulante y desmotivador… como una reducción del salario que impida creer en una mejora de la calidad de vida

Análisis de Seguridad en el Trabajo – Una estrategia de prevención de accidentes

Publicado en www.ri-ol.com

La prevención de los accidentes es la materia prima de la mayor parte de declaraciones de políticas de salud, seguridad y protección del medio ambiente en las empresas. La palabra prevención aparece inevitablemente en la fórmula que se establece para intentar mantener a raya los accidentes en la empresa.
También la prevención es considerada clave en las campañas institucionales que se repiten por lo menos una vez al año, especialmente cuando se celebra la famosa “semana de la seguridad”. Prevenir es mejor que lamentar, dicen los afiches, prevenir es mejor que curar, la prevención es la mejor herramienta de un programa de seguridad industrial, dirán otros.
Pero nadie que le apueste a esta actitud describe los métodos prácticos de la prevención. La palabra prevención se lanza al aire como una especie de reto a toda la comunidad trabajadora, pero el texto que la contiene muchas veces se queda a ese nivel, el texto de una política, muy pocas veces desarrollado en términos de la prevención que se pregona.
Pero… se requiere que entendamos qué es lo que realmente queremos y debemos prevenir.
Lo primero que tenemos que tener en mente es que toda actividad humana está rodeada de peligros, que se definen como aquellos actos o condiciones que pueden causar un daño.
Lo segundo es que para poder prevenirlos, debemos identificar todos y cada uno de los peligros presentes en toda tarea laboral.
A continuación tenemos que definir qué controles debemos implementar y aplicar, a cada uno de los peligros identificados, para evitar que éstos se puedan materializar en eventos accidentales, o de acción acumulativa, que puedan producir daños, cualesquiera sea la magnitud de esos daños.

Hacer todo lo anterior significa analizar todos los aspectos de seguridad de la tarea, lo que constituye el Análisis de Seguridad del Trabajo, una de las mejores y más sencillas técnicas de prevención, a la cual deben tener acceso todas las personas que de una u otra forma enfrentan cotidianamente los peligros propios de la actividad laboral. Es lo que se ha popularizado ya con el nombre de AST.
Hablando de prevención, voy a incluir en este escrito un ejemplo bastante notable: Franz Kafka, el connotado escritor checo, autor de “El Proceso” y “La Metamorfosis” fue un destacado profesional de la prevención. Así lo indica el artículo que publicó en el periódico Gablonzer Zeitung, el 2 de mayo de 1910 bajo el título “Indicaciones de prevención de lesiones en trabajos de maquinarias para elaboración de la madera”. En su crónica, Kafka determina que la frecuencia de accidentes es mayor en la máquina canteadora y recomienda otro tipo de cuchillos.
Destaca, en un artículo titulado “Medidas para la prevención de accidentes” el ejemplo de cómo el cuchillo en la cepilladora reduce la cantidad de accidentes a los operadores.
Demuestra asimismo que la frecuencia de accidentes y lesiones se puede minimizar en los trabajos de diferentes máquinas, con la colocación de protecciones en los puntos de transmisión y operación.
En su papel de prevencionista creó y seleccionó varios elementos de protección de máquinas, en original o como modelo; seleccionó elementos de protección personal, material que se mantuvo en oferta para cualquiera que se interesara. Además, preparó las dispositivas en material para la capacitación de diferentes arreglos de seguridad y elementos de protección personal. Fue funcionario de la Oficina Aseguradora de Trabajadores para el caso de Accidentes, con sede en Praga, en donde trabajó durante 14 años hasta ser pensionado por invalidez en 1922.
Lo que hizo Kafka fue intervenir directamente, no solo en la formulación de las necesidades de prevención, sino que él mismo identificó los peligros, diseñó equipos de protección, tanto para maquinaria como para personal, y especificó procedimientos de prevención, además de que educó a los trabajadores en métodos de prevención de ACCIDENTES Y ENFERMEDADES. Y esto lo hizo a comienzos del siglo XX cuando no había mucha tecnología desarrollada, tanto para producir bienes de consumo como para prevenir riesgos en la actividad productiva.
Cuando Kafka estaba en plena madurez preventiva, nació la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1919, como fruto del Tratado de Versalles que puso fin definitivo a la Primera Guerra Mundial, para iniciar tímidamente la gran tarea que cumple actualmente en defensa y protección de los trabajadores contra los riesgos existentes en los lugares de trabajo.
Como dato adicional, de gran importancia, Peter Drucker, el llamado Padre de la Administración, revela en su libro “Managing in Next Society” que Franz Kafka inventó el casco de seguridad. Por ese invento recibió una medalla, en 1912, debido a que se comprobó que su uso produjo una reducción en lesiones mortales en la fábrica de acero de Bohemia, a menos de 25 por cada 1000 trabajadores.
Hay un hombre ilustre, considerado el más sobresaliente consultor de prevención de accidentes que hay en los Estados Unidos, cuya fama trasciende las fronteras, puesto que es bien conocido en todo el mundo. Su nombre es Frank E. Bird, fundó y presidió por años el International Loss Control Institute (ILCI). Es autor del libro Administración Práctica del Control de Pérdidas, en el cual escribió lo siguiente:” Si no te interesa hacia dónde vas, cualquier camino te llevará allí. Cuando realmente te interese hacia dónde vas, querrás tomar el mejor camino.” Y continúa: “La experiencia de los otros que realizaron el viaje con éxito puede darte el mapa que te ayudará a planificar, organizar y dirigir la forma de controlar las pérdidas accidentales. Mi objetivo aquí, por consiguiente, es compartir experiencias con ustedes para evitar caer en ese peligro latente que tiende a desviarnos del camino, y darles algunas ideas para mantenerse en la senda del éxito”.
La labor prevencionista del señor Bird lo ha llevado a los escenarios y organismos en todo el mundo, adonde han llegado sus enseñanzas. Fue Frank E. Bird quien ideó el Triángulo de Bird, después de analizar más de un millón y medio de reportes de investigación de accidentes, durante su labor en una compañía de seguros contra accidentes en la industria. Al cabo de este estudio, que le tomó mas de cuatro mil horas, llegó a la siguiente conclusión: por cada accidente con lesión incapacitante, con pérdida de más de tres días, se presentan 10 con lesiones menores, sin incapacidad, treinta accidentes con daños materiales a la propiedad y 600 casi-accidentes, que no producen lesiones ni daños.
Hay, por supuesto, muchísimos más personajes, la mayoría incógnitos, que han dedicado y siguen dedicando todos los días de su vida a la labor de prevención, con la mira puesta en la disminución del dolor humano producido por las miles de lesiones que se producen en la exposición de los trabajadores frente a los peligros del ambiente laboral.
Miremos algo de cifras. Según la Federación Colombiana de Aseguradores, Fasecolda, en 2006 hubo en Colombia 291,806 accidentes de trabajo (uno cada dos minutos trabajados), 43,500 más que en 2005 y 68,174 más que en 2004. De esos casi 300 mil accidentes de 2006, 483 se convirtieron en muertes, más de uno por día. En 2005 los muertos fueron 450. ¿Cuántos de estos accidentes, incluyendo las muertes, se pudieron haber prevenido? La respuesta: posiblemente todos.
¿Era necesario que estos accidentes ocurrieran?
Respuesta: definitivamente NO.
¿Y qué pasa con los planes de prevención que establecen las leyes laborales y que se mencionan en todas las declaraciones de políticas de seguridad de las empresas?
¿Fracasan los programas de prevención de accidentes? ¿Por qué?
Ray Lehr, Coordinador de Programas de Prevención de Accidentes de uno de los gremios más grandes en los Estados Unidos, Asociación Americana de Manejo y Tratamiento de Aguas, pronunció hace muchos años una alocución en un Congreso del ramo, donde dijo, entre otras cosas: “ Por qué fracasa un programa de prevención de accidentes, o cualquier programa? Una razón, de hecho, es la falta de compromiso de la gerencia. Si su gerente no apoya financieramente al programa y le dedica tiempo, o no lo apoya, yo les garantizo que el programa está predestinado al fracaso. No es necesario que sea un programa de prevención de accidentes.
La primera causa del fracaso de un programa de prevención de accidentes es la falta de compromiso por parte de la gerencia. Y bien, ¿qué significa, para mí, compromiso? Nadie está en contra de la prevención de accidentes y sería disparatado de mi parte si yo me levantase y dijese, Cáspita! Enrique, el gerente está en contra de la prevención de accidentes. La gente no está en contra de la prevención de accidentes, sólo le falta comprensión. Nadie desea ver gente que se lastime. Aceptemos todo esto. Todos nosotros en nuestro carácter de gerentes y supervisores estamos comprometidos con la prevención de accidentes. Lo que ocurre, quizás, es que no estamos lo suficientemente comprometidos.
Compromiso significa participar activamente en el programa de prevención de accidentes.”
Continúa Ray Lehr, cuando hace referencia a Peter Drucker. “En uno de sus libros hizo este comentario: La ignorancia sobre la función de la gerencia, de su trabajo, de sus normas y de sus responsabilidades es una de las debilidades más serias de nuestra sociedad industrial, y es casi universal. Permítanme ahora frasear un poco esta expresión. El mayor fracaso de un programa de prevención de accidentes radica en la falta de de comprensión de la manera de controlar las pérdidas accidentales debido a la ignorancia del trabajo que hay que hacer para prevenir accidentes, y de las responsabilidades que hay que asumir para alcanzar el éxito del programa. Cuando uso la palabra ‘ignorancia’ no quiero decir ‘estupidez’; quiero decir falta de conocimiento. Los gerentes no son estúpidos pero sí ignorantes, porque no fueron educados sobre los elementos que conforman los programas de prevención de accidentes.”

Bueno, ya que llegamos a este punto, ¿qué sigue? Pues la acción. Una vez que nos hemos comprometido, debemos identificar las actividades necesarias para que el programa sea efectivo. Tenemos que identificar aquellos elementos que consideremos críticos para tener un programa de prevención de accidentes. Por ahí comienza el trabajo. Hasta cierto punto, para un buen programa la mayoría de actividades de trabajo tienen que formar parte de él. Una vez identificados los elementos críticos, debemos volver a Drucker con respecto a sus comentarios sobre la ignorancia de las normas:” Debemos establecer normas para desarrollar los programas, asignar responsabilidades a las personas que deben aplicar y vigilar el cumplimiento de esas normas. Toda la línea de mando debe asumir sus responsabilidades, enmarcadas dentro de los programas creados por las políticas. Si un supervisor no asume responsabilidades hacia la prevención de accidentes y no se le exige una rendición de cuentas, el programa no funcionará, o no existirá. La prevención de accidentes es una responsabilidad de la gerencia de la línea de mando. Los coordinadores de seguridad que existen en las empresas desempeñan funciones de asesoría, no pueden ser responsabilizados de la prevención de accidentes. Esa responsabilidad es de la línea de mando. El coordinador tiene funciones de auditar, consultar, ayudar a proporcionar pericias técnicas, ayudar a organizar reuniones de prevención de accidentes y desarrollar programas, pero no es responsable de ponerlos en práctica. La supervisión, en toda la línea de mando, es la responsable de la prevención. Esto tiene que ser claro.
La propuesta que aparece en el titular de este artículo, AST una estrategia de prevención, es una de las formas más usadas para descubrir los peligros de toda tarea y programar acciones para eliminarlos o controlarlos. El AST también puede contribuir a la educación de los trabajadores en todas las operaciones. Es una buena manera de familiarizar a los trabajadores con los peligros de su tarea, para ayudarlos a reducir errores en su realización.
El análisis de seguridad del trabajo (AST) es una herramienta útil de la administración, que permite identificar sistemáticamente los peligros potenciales y las medidas que deben tomarse para eliminarlos, antes de que ocurran los accidentes.
Los beneficios máximos del AST se obtienen cuando se ponen en práctica los resultados del análisis. Una vez establecido, un programa de AST puede convertirse en el fundamento sobre el cual se han de desarrollar muchas otras actividades de entrenamiento de seguridad para el trabajador. Un programa de éstos, documentado y actualizado, se convierte una excelente guía para el entrenamiento inicial y recordatorio del trabajador.
Cualquier investigación de un accidente debería tener un análisis de AST para asegurarse de que es correcta, que se encontraron todos los peligros y que se propone tomar las medidas apropiadas para evitar su repetición.

Dudas y Hechos

Publicado en www.ri-ol.com

En mis años de vida he visto un buen número de personas que dudan de una cantidad enorme de cosas y sobre muchos temas: desde el tiempo que demora la ejecución de una tarea, hasta la manera como se debe enviar un email, pasando por normas técnicas y las mejores prácticas de una industria.

Infortunadamente, estas numerosas dudas se repiten particularmente en algunos incrédulos que se apropian de la verdad o simplemente ignoran la realidad frente a sus narices. Curiosamente esta actitud evidencia la necedad de un punto de vista miope o la terca ignorancia de las cosas.

La seguridad industrial, como muchos otros temas de intervención humana es susceptible de interpretaciones dado que no es una ciencia exacta. En realidad no hay una máquina calculadora de desastres o impactos. Pero a su favor cuenta con regulación, mejores prácticas y criterio gerencial.

La regulación tanto estatal como la de la propia empresa es el marco que delimita las acciones y evita los excesos. Las mejores prácticas hacen recomendaciones basadas en la experiencia, pero es el criterio gerencial el que a la hora de la verdad hace una diferencia que permite el desorden y las interpretaciones acomodadas o de otro lado, el ajuste a la realidad; pues el criterio para interpretar los hechos es el que efectivamente puede dirigir la organización hacia la ley del salvaje oeste donde la duda reina y como consecuencia la ley del mas fuerte, o hacia el orden y la adecuada prevención.

Un buen criterio debe ser objetivo, juicioso y ajustado a los hechos. No es necesario esperar o permitir que el accidente ocurra. Si la condición insegura se identifica o el desorden se ve creciente, es necesario apoyarse en los hechos y usar ese criterio para eliminar objetivamente la duda. No quiero decir con esto que se ignore el consejo de los conocedores del tema o de los trabajadores que están al frente de las máquinas. Quiero precisamente llamar la atención de la negación de las cosas solo porque sí, o porque lo dijo uno de aquellos miopes que ya mencioné.

Es muy poca la información estadística precisa sobre la accidentalidad industrial, aunque todos sabemos que los números son altos tanto en pérdidas materiales como en lesiones y vidas. De hecho, unos de los números más ajustados a la realidad es la accidentalidad vial y por lo tanto me voy a apoyar en ellos.

En Colombia se registraron más de ciento ochenta mil accidentes viales en 2005 y eso es un hecho. Según la teoría del iceberg, un accidente sólo es la muestra visible de una gran cantidad de fallas que ocurrieron antes del accidente. Cualquiera podría dudar de la ocurrencia de un accidente en el vehículo de la empresa ignorando su falta de mantenimiento o podría “estimar” que un trayecto se debe hacer en menos tiempo. Invito a los supervisores y gerentes a apoyarse en estos hechos, a revisar estas dudas, estos dudosos y a usar el criterio objetivo para evitar ser parte de esos números.

Trabajemos en los principios

Publicado en www.ri-ol.com

Actualmente los medios de comunicación divulgan una gran cantidad de reseñas y artículos que hablan sobre el tema de la doble moral de gobiernos, instituciones y personalidades de reconocimiento regional o mundial.

Tanto ruido al respecto me ha hecho mirar a mi alrededor y considerar las realidades que se viven en muchas empresas, algunas cercanas a nosotros.

Muchos desastres industriales y empresariales han ocurrido por ignorar “solo una vez” lo que el control de riesgos o las evidencias recomiendan.

Dar una orden que deliberadamente atenta contra el control de los riesgos porque “puede afectar la cuota de producción” o ignorar las recomendaciones de una valoración de riesgos para “entregar el producto a tiempo” no tiene justificación alguna. En primer término, porque las actividades deben ser planeadas y bien ejecutadas, y segundo porque una vez ocurrido el accidente, frases como “Yo lo advertí” no componen nada.

Violar o ignorar “una norma” puede ocurrir si hay desconocimiento de ella o ignorancia de un procedimiento exacto bajo determinadas circunstancias v.gr. falta de capacitación a las personas, desconocimiento de la operación de un equipo o falta de divulgación de la norma misma. Pero… cuando lo que se viola o ignora es un principio o un valor? Los sistemas de gestión de calidad hablan de la necesidad de contar con principios que regulen la organización. Generalmente estos principios incluyen honestidad, ética o transparencia. Esto sin subestimar de ningún modo la importancia de los valores humanos.. Y vale la pena preguntarse: los valores pueden violarse? Yo creo que no. Los valores se encuentran encima de las normas y si estos se violan, cuál es el parámetro que sigue la organización? cuál es el ejemplo? las demás reglas, normas o parámetros tanto de comportamiento como empresariales son violables o ignorables por efecto dominó?

La ambigüedad en los principios es agresiva e irrespetuosa con la organización y las personas en su esencia; y desde mi punto de vista es la raiz de esos dobles criterios.

Se me ocurre un ejemplo para ilustrarlo:
Una máquina ha presentado fallas en el taller, el supervisor sabe de esto y lo comunica al gerente. Apoyado en su poder, el gerente ordena a un trabajador que use la máquina dado que las fallas anteriores no han ocasionado accidentes. El supervisor advierte al gerente sobre el posible accidente y el gerente responde: “entiendo que lo que usted quiere es dejar constancia de la posibilidad del accidente…” Aún así, la operación se realiza y el accidente ocurre. Tiene en ese momento algún valor la advertencia que hizo el supervisor? se recupera la pérdida o la lesión ocurrida? el gerente puede solventar el daño hecho reconociendo que fue advertido? Sirvió de algo el afiche que reza “primero la seguridad”?

Definitivamente no. Un gerente que coloca un afiche de “primero la seguridad” mientras ordena lo contrario no solo viola las normas. Viola los principios. Y son los principios los que fundamentan la sociedad en la que trabajamos y en la que crecen nuestros hijos.

La Prevención de accidentes

Publicado en www.ri-ol.com

Teniendo en cuenta que accidente “es un evento no deseado que tiene como resultado pérdida material o lesiones a las personas”, todos hemos sufrido accidentes. Unos menores, otros más graves… y por lo general hay una justificación para ellos. En accidentes viales, con frecuencia alguno de los involucrados menciona la imposibilidad de “esquivar al otro vehículo que me chocó” o en la oficina las cortaduras que se sufren al manipular papel -que son muy dolorosas- se justifican con frases como “nunca imaginé que una hoja de papel pudiera cortarme” también hay -obviamente- justificaciones para accidentes con maquinaria en la planta y para los resbalones.

Me preocupa seguir oyendo estas justificaciones después de varios años y tantas charlas, mensajes, afiches y demás medios de comunicar prácticas seguras.

Y me preocupa principalmente porque creo firmemente en una frase que acostumbraba a mencionar mi padre: “todos los accidentes son evitables”. La razón que me ha llevado a creer en esto es que sin excepción a todas las personas que he entrevistado porque han sufrido cualquier clase de accidente -grave o no- les he preguntado si el accidente pudo evitarse y siempre la respuesta ha sido afirmativa. Pero no basta con eso. Siempre hay un comentario adicional en el que estas personas mencionan como pudo evitarse.

Un dato interesante es que he encontrado coincidencias en los títulos estándar para narrar un accidente después de ocurrido:

1.Descripción de los hechos según el accidentado
2.Inculpar a otro
3.Indicar lo que el otro debió hacer o dejar de hacer para evitar el accidente

Generalmente les dejo narrar el hecho sin interrupciones y al finalizar la narración pregunto si ellos pudieron haber hecho o dejado de hacer algo que hubiera evitado el accidente. La respuesta también se divide en dos partes: la primera parte incluye algo como: “si hubiera sabido que ese loco iba a cruzar a la derecha…” y la segunda parte menciona “Yo habría reducido la velocidad y lo habria dejado pasar”. Lo curioso es que cuando les menciono que se puede reducir la velocidad sin necesidad de saber que el otro está loco o que va a cruzar a la derecha, percibo inmediatamente un sentimiento de culpa por parte del accidentado que muestra que evidentemente estuvo en sus manos evitar que el accidente ocurriera.

Reitero que todos los accidentes son evitables. Pero requieren algunos elementos como:

la intención de no involucrarse en ellos, -porque de hecho alguien que intencionalmente no usa el casco o reduce la velocidad tiene mayor probabilidad de accidentarse-

la identificación y valoración adecuada de los riesgos -como ingresar a un lugar oscuro- y

las acciones para que ellos no ocurran -encender la luz-.

Infortunadamente muchos de nosotros necesitamos haber estado involucrados en algunos casos graves para entender y convencernos que tanto los accidentes ocurridos como los futuros pudieron y serán evitables.

La seguridad en el trabajo: asunto de toda la empresa

Publicado en www.ri-ol.com

Hace unos días fui llamado por una empresa con “altos estándares de seguridad industrial” para integrar un equipo cuya función fue establecer las razones que llevaron a un accidente que por fortuna no resultó fatal pero según los médicos que atendieron a la accidentada pudo serlo.

El accidente ocurrió a una secretaria que realizando su trabajo normal, rodó por una escalera golpeándose la cabeza en el trayecto. Como resultado del accidente, fue necesario hospitalizarla debido a una fractura en el cráneo.

Al ingresar al salón donde se realizó la primera junta, el director general de la empresa hizo una breve reseña del accidente, nos explicó a los asistentes la razón por la cual nos invitó a integrar el grupo y concluyó su intervención diciendo: “Somos una empresa de clase mundial. Nuestro presupuesto en esos asuntos es mayor que el de nuestros competidores. Logramos más de mil días sin accidentes y hoy nos vemos obligados a reiniciar la cuenta. No quiero sólamente una investigación que revele las causas, sino un plan de mejoramiento que asegure efectivamente que esto no vuelve a ocurrir. Es una necesidad que nuestro esfuerzo se vea representado y haya seguridad en el trabajo de esta empresa!”.

De inmediato pusimos manos a la obra y el director de la investigación me asignó la tarea de recolectar información documental de procedimientos de trabajo seguro y otros que pudieran ser de utilidad para las acciones de mejoramiento.

Después de varias horas de lectura y selección, recolecté diecinueve documentos aplicables y los llevé a la junta de investigación. Los demás participantes llevaron también información recaudada de entrevistas, datos obtenidos de la escena y los registros de capacitación.

Revisamos en grupo e individualmente toda la información recabada para concluir que en realidad la empresa realiza grandes esfuerzos para estimular y mantener la seguridad en el trabajo, pero nuestra tarea debería dar como resultado las fallas de esos esfuerzos, así que realizamos más entrevistas y una inspección profunda de las instalaciones.

La investigación reveló varios elementos a favor y en contra que brevemente relacionaré:

Favorables
1.El compromiso gerencial es evidente y la preocupación corporativa es clara en estos temas
2.El esfuerzo y recursos destinados a la seguridad industrial son de grandes dimensiones
3.Los directores y trabajadores industriales cuentan con una profunda convicción y cultura hacia la seguridad e higiene industrial.
4.El análisis de seguridad en el trabajo es realizado periódicamente, con participación de los involucrados y se verifica su comprensión
5.Se encontraron posters y mensajes de prevención ubicados en lugares estratégicos de las instalaciones industriales.
6.La evaluación de desempeño de los supervisores industriales y del director de producción se ven afectadas por indicadores de prevención como horas de capacitación de los trabajadores y charlas diarias de seguridad. De hecho, según los registros, durante el último año, el personal industrial participó en seis cursos de seguridad industrial como promedio y participó en charlas diarias.
7.Al ingreso todo nuevo funcionario recibe instrucción de seguridad industrial antes de iniciar sus labores

Desfavorables
1.Contrario a los trabajadores industriales, los trabajdores de oficina no conocen formalmente los riesgos implicados en sus labores
2.Los trabajadores de oficina no tienen una cultura de seguridad
3.La evaluación de desempeño de los trabajadores y directores administrativos no incluye indicadores de gestión específicos sobre seguridad industrial, excepto tiempo perdido por lesiones incapacitentes.
4.Los registros de capacitación del personal de oficina mostraron que en el último año ellos participaron en menos de un curso de seguridad como promedio y no existía el hábito de realizar charlas de seguridad.
5.Durante las entrevistas, varios trabajadores de oficina reportaron haber resbalado en las escaleras pero no lo comentaron con nadie, por ser un evento “sin importancia”

Conclusiones
Pienso que en esta oportunidad como muchas otras, la atención se concentró en las actividades de alto riesgo o potencial, sin atender adecuadamente otras variables como la frecuencia de los casi-accidentes y la consciencia de seguridad en un grupo de trabajadores.
En resumen: La cadena es tan fuerte como su eslabón más debil.

El Reto de los Indicadores de Gestión

Publicado en www.ri-ol.com

Desde hace un tiempo me he venido preguntando, cuál debe ser el indicador o indicadores que reflejen la gestión real de cualquier compañía. Aunque hay una amplia gama de indicadores, definitivamente aun no existe uno único, adoptado por las industrias que indique la proactividad en la gestión; todos conocemos, manejamos y trabajamos el indicador de lesiones incapacitantes, que está lejos de ser un indicador proactivo; por el contrario, es completamente reactivo y muy lejos de reflejar la gestión; he visto muchos indicadores muy bajos en los que solo queda por pensar “que suerte han tenido”, caso contrario de otros, donde es evidente el gran esfuerzo en planeación, entrenamiento, inspecciones, asignación de recursos entre muchas otras actividades que se ven opacadas por fatalidades y accidentes incapacitantes.Revisando las diferentes tendencias internacionales, se pueden encontrar estadísticas de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), OSHA (Occupational Safety and Health Administration) y de la OGP (Oil & Gas Producers) donde no se ve nada diferente a índices de lesiones incapacitantes, que aunque las tendencias siempre han sido a la reducción, -hoy estamos en niveles de prácticamente un accidente incapacitante por cada millón de horas (0.97 por millón de horas)-, no entiendo por qué este indicador no ha cambiado ni ha evolucionado como lo han hecho los sistemas de gestión y las diferentes tendencias del manejo de H&S

.Reporte OGP 2005
*Grafico tomado del reporte de accidentalidad de la OGP – 2005

Analizando la famosa pirámide de Frank Bird de los 60s, vemos el comportamiento de la accidentalidad de 1, 10, 30, 600, y claramente refleja que lo más importante es no desperdiciar esfuerzos en los pocos accidentes, sino que concentremos las acciones en la gran base y las grandes oportunidades que existen para mejorar la gestión. De todo esto los resultados han sido increíbles, las estrategias y programas desarrollados han evolucionado de simples programas de entrenamiento -pasando por auditorias, realización de análisis de riesgos que van de panoramas a técnicas avanzadas como Hazop y FMEA-, sistemas de gestión como OHSAS 18000 y sistemas integrados e interesantes desarrollos en Seguridad Basada en Comportamiento como uno de los últimos escalafones de esa gran escalera de la evolución de H&S.Piramide Frank Bird
Con varios de los asistentes a algunos de mis talleres, hemos diseñado diferentes indicadores proactivos, entre algunos resaltan los de inspecciones, entrenamiento y reportes de actos y condiciones subestandar, pero los veo lejos de ser un patrón de comparación industrial que tengan tanta fuerza y sean tan aceptados como el de lesiones incapacitantes. No puedo aceptar ni conformarme con que el indicador no sea más retador y que este indicador no cambie de alguna forma el enfoque de la seguridad; creo que deberíamos ir en una dirección progresiva y más exigente que siga y conserve las tendencias: me refiero a establecer, formalizar y monitorear un indicador de accidentes no incapacitantes. Ese debería ser nuestro siguiente paso, así como los sistemas y estrategias han evolucionado el indicador ya debería estar en otro nivel.Si pensamos en la pirámide de Bird, sería atacar otro cajón que es mucho más grande y no concentrar los esfuerzos en unos pocos eventos. Debemos exigirnos más! Como ejemplo de esto les digo que estuve involucrado en un proyecto donde se establecieron indicadores para lesiones no incapacitantes. El resultado final: ningún evento incapacitante y dieciséis eventos no incapacitantes para 2,800,000 horas hombre; un resultado de clase mundial, que partió de una visión simple: controlar y monitorear muy de cerca los eventos no incapacitantes, así como los actos y condiciones. Para ese proyecto, los accidentes incapacitantes fueron cosas del pasado e inaceptables.

La Importancia de la Seguridad Industrial

Publicado en www.ri-ol.com

Tarde o temprano, las empresas enfrentan el tema de la seguridad industrial y en mi experiencia profesional he presenciado diferentes aproximaciones gerenciales que por supuesto, impulsan la organización hacia diferentes resultados, tanto en el asunto específico de la Seguridad Industrial, como en su actividad comercial y al final, en los balances y estados de resultados. De numerosas aproximaciones, he elegido algunas que considero de mayor frecuencia: La primera aproximación a mencionar es la del gerente que no ha tenido contacto con el asunto y por consiguiente no tiene “cultura de seguridad”. Generalmente su primera reacción es preguntar sobre el presupuesto requerido y cual será el retorno de este presupuesto. Es evidente que el gerente en cuestión está considerando este presupuesto como un gasto y no como una inversión o siquiera como aseguramiento. He presenciado en varias ocasiones a funcionarios y consultores repetir frases como “considérelo como un seguro”, “la seguridad industrial es una inversión y no un gasto” y otras muchas variedades de ellas. La segunda aproximación a mencionar es aquella en la que la empresa se ve obligada a enfrentar el tema por requisitos comerciales. Una licitación para una empresa de gran envergadura o el estado mismo, tienen exigencias particulares sobre la seguridad industrial. En estos casos he observado las miradas inculpadoras de los funcionarios hacia el gerente que evidencian “Yo le dije que era importante señor gerente…” mientras el gerente a regañadientes da instrucciones inmediatas para documentar rápidamente y con disfraces el programa que no ha existido por falta de su apoyo y presupuestando recursos para cumplir con un requisito que de antemano se sabe que si el negocio no le es otorgado, ninguno de estos planes o recursos se ejecutarán.
La tercera aproximación tiene que ver con alguna noticia de alto impacto y ocurrió a alguna empresa cercana. Voy a tomar el caso real de una empresa en México, en la que el gerente de una empresa de tamaño medio, vió afectadas sus ventas porque su cliente, una empresa minera sufrió un infortunado accidente industrial y canceló sus pedidos. En este caso, el gerente se preguntó cuántos de sus clientes podrían hallarse en el mismo problema… y entonces, pensó también en su propia empresa. La cuarta aproximación es aquella en la que la empresa enfrenta al estado. Por quejas en las diferentes instituciones gubernamentales o inspecciones regulares de ellas, la empresa es visitada por un funcionario de gobierno y los hallazgos no son satisfactorios. Al ver los resultados, el gerente en primera instancia maldice del gobierno, su suerte o el último empleado despedido, paga la multa requerida y decide tomar acción impulsado por evitar un nuevo disgusto.

Dicho esto, es necesario considerar la importancia de la seguridad industrial en sus aspectos más básicos:

  1. La seguridad industrial está directamente relacionada con la continuidad del negocio: en el mejor de los casos, el daño de una máquina, un accidente de trabajo o cualquier otro evento no deseado consume tiempo de producción. En otros casos, puede llevar al cierre definitivo

  2. La seguridad industrial es un requisito de crecimiento: como ya se mencionó, clientes más grandes y gobierno la exigen. Además la complejidad de las propias operaciones la implican

  3. Imagen corporativa: La empresa podría superar una noticia de primera página relatando el accidente que ocurrió en ella?

  4. La seguridad industrial protege a las personas: Si la empresa no protege la integridad de quienes producen para ella… tiene sentido?

Pero lo más importante, es que la seguridad industrial parte del compromiso: Del interés y seguimiento gerencial, tanto como de la adhesión de cada funcionario.

Qué hay del Factor Humano?

Publicado en http://www.ri-ol.com

En nuestra cultura occidental, evolucionada y actualizada, cada vez que sucede un accidente se piensa en la participación “responsable” de las personas, calificando muchas veces las causas, inmediata y básica, como producto del error humano.Las estadísticas siempre reconocen que entre el 80% y el 95% de los accidentes son causados por error humano, tendencia que fue debatida por el doctor Edward Deming, el mentor en calidad y productividad de los japoneses durante la posguerra y hasta cerca de finalizar el siglo veinte, cuando consideró y planteó la teoría del error humano como un mito, clasificándolo como un componente de la multicausalidad de los accidentes: no es el error solo, son muchas las causas y las personas que intervienen en un accidente, y por lo tanto la gerencia debe mantener sus esfuerzos en la prevención de los accidentes, basada en análisis de riesgos de trabajo y la aplicación de las recomendaciones surgidas de la investigación de los accidentes.El Director General de una empresa petrolera líder, se expresaba así en un discurso en 1988: “Pero, primero recordémonos a nosotros mismos acerca de los hechos y dificultades que rodean la seguridad. Vivimos en una época en que estamos propensos a los accidentes. La sociedad y las industrias en las cuales operamos muchos de nosotros, se están volviendo cada vez más complejas, sofisticadas y sometidas a presión. Y esto, infortunadamente puede ser la semilla para actos descuidados que llevan eventualmente al desastre.
No es que la gente sea deliberadamente negligente, pero aun así los accidentes son producidos por el hombre. Ellos no son causados usualmente por máquinas que se rompen o sistemas que fallan. Son causados por personas que han hecho cosas que no debían hacer y han dejado sin hacer aquellas cosas que ellos debieran haber hecho. Eso, incidentalmente es mi única referencia religiosa. No me interesan los actos de Dios.”Una semana después ocurrió la peor tragedia de la industria petrolera moderna: el desastre de la plataforma Piper Alpha.En prevención de accidentes es importante involucrar al elemento humano, de lo contrario la seguridad no tiene sentido. Hay que convencer a los trabajadores para que hagan las cosas que producen prevención, y satisfacción a la vez, a través de técnicas que involucren a todos los componentes de la empresa con la aplicación de la ingeniería humana en todos los aspectos. Hay que identificar cómo y por qué falla la gente, y cuáles acciones son pertinentes para cada caso.
El historiador alemán Heinrich von Sybel escribió: “en nuestra sociedad moderna, orientada cada día más a la especialización técnica, uno de los eslabones más débiles en la cadena de acontecimientos es el no relacionarlos con la gente en forma efectiva. Los planificadores industriales adoptan planes bien concebidos e intrincados, pero muy pocas veces llegan a ponerse en práctica de la forma más efectiva posible, ya que descuidan el factor humano.” Palabras muy ajustadas a la realidad actual, especialmente considerando que fueron escritas hace más de un siglo… von Sybel murió en 1895 a los 78 años.Todo lo anterior debe llevar a la gerencia actual, dentro del desempeño de su gestión, a ejercer un liderazgo más motivante en relación con la prevención de los accidentes..