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La seguridad en los lugares públicos

Seguridad Basada en el Comportamiento
Charlas de Seguridad Industrial

Por: Andrés Giraldo G.


Las tiendas de diferentes artículos como ropa, comida o lugares como salas de cine en donde la circulación de visitantes y compradores es alta, puede convertirse en un problema de seguridad para quienes están encargados del lugar.

Es muy posible que todos hayamos visitado alguno de estos lugares y hayamos presenciado niños corriendo desordenadamente por los pasadizos, posibles compradores con helados o comidas y otros observándo artículos desprevenidos de lo que está ocurriendo a su alrededor.

Quienes trabajamos en estos lugares, debemos tener varias consideraciones que van desde la simple prudencia, hasta las consecuencias laborales o legales de lo que hacen los demás, pero de lo que somos responsables.

Lo primero a tener en cuenta es que los trabajadores de un local comercial son los responsables de lo que ocurra en él. Esto significa que el orden, aseo y comportamiento debe ser adecuado y controlado por ellos.

Voy a narrar un accidente que leí en una revista de abogados norteamericana y me puso a pensar al respecto:

Una señora entra a una tienda de ropa con algunos niños y éstos inician su carrera por los pasadizos, tiran de la ropa que se encuentra colgada, hasta que uno de ellos tropieza con un adulto mayor que usaba un bastón para caminar. Por supuesto, el señor cae y debido a su edad, sufre una fractura en la cadera.

En principio podría uno pensar que la madre de los niños era responsable del comportamiento de ellos y debería enseñarles buenas maneras y comportamiento adecuado. Mi punto de vista, es que claramente quien permite que los niños hagan lo que les parezca en un sitio público no tiene muy claro lo anterior. Los encargados de la tienda no llamaron la atención de la madre ni de los niños que representaban un riesgo para la seguridad de ellos o de otras personas. Al final terminó perjudicado un tercero que no tenía nada que ver con el alboroto.

Lo que más llamó mi atención fué que el señor accidentado demandó a la tienda. No a los padres de los niños, ni a los dependientes de ella, aunque es de suponer que debido a la demanda, los trabajadores de la tienda perdieron sus empleos, sin mencionar la posible responsabilidad que el juez les impute.

Pensando en este accidente cabe preguntarnos si quienes trabajamos en estos lugares tenemos claras nuestras responsabilidades y tomamos acciones preventivas que eviten accidentes y las consecuencias que ellos tienen para nuestros compradores y para nuestro propio trabajo.

Como trabajadores de estos sitios, debemos tomar decisiones que permitan lograr las ventas y evitar problemas. Estas decisiones pueden ser simples como pedir a los padres que controlen a sus hijos o más difíciles como pedir que se retiren del sitio antes de terminar sin trabajo y probablemente con un asunto legal por atender.

Es nuestro trabajo ser amables e invitar a la compra de los productos que vendemos, pero no debemos confundir amabilidad con permisividad y tolerancia innecesaria.

Mantener la disciplina es un asunto de nuestra competencia. Una tienda disciplinada facilita las ventas y es un sitio más agradable para nuestros clientes.
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